El pódcast se basa en un principio de apertura: un feed RSS público que cualquier aplicación puede leer. Esa apertura tiene su lado oscuro. Según una investigación publicada el 27 de octubre de 2026 por Podnews, la plataforma de alojamiento Spreaker, propiedad de iHeart, permite a cualquiera reproducir el programa de otra persona, enviarlo a los grandes directorios e insertarle publicidad. El medio especializado ha contabilizado 1.778 programas duplicados de esta forma.
Basta con un feed RSS
Para probar el sistema, Podnews abrió una cuenta gratuita, sin tarjeta bancaria, y pegó la dirección RSS de su propio programa diario, Podnews Daily, en la herramienta de importación de Spreaker. En pocos minutos se habían copiado todos los episodios, las imágenes, las fechas, los títulos y las descripciones. Ningún control verificó que quien realizaba la importación fuera el propietario del feed: ningún correo a la dirección que figura en el RSS, ningún código de validación que insertar y ninguna mención a los derechos de autor en la página.
Peor aún, la herramienta ofrece comprobar automáticamente cada hora si hay episodios nuevos. Así, la copia se mantiene actualizada de forma permanente, sin intervención alguna. Desde la pestaña de distribución solo queda enviar el programa a Apple Podcasts, Spotify o iHeartRadio, un paso que Podnews decidió no dar.

Monetización aprobada en pocas horas
A continuación, el medio solicitó activar la monetización de este programa titulado «Test». El procedimiento prevé una revisión humana; sin embargo, la solicitud, presentada mientras el equipo de Spreaker, mayoritariamente europeo, dormía, fue aprobada antes de las 10:30, hora de Europa Central. La cuenta podía entonces emitir anuncios al principio y al final de cada episodio, y la plataforma detectaba los silencios para colocar más en medio. Según sus condiciones generales, Spreaker se queda con hasta el 41 % de los ingresos publicitarios.
Para medir el alcance del fenómeno, Podnews consultó una copia del Podcast Index fechada el 24 de octubre de 2026, buscando programas alojados a la vez en Spreaker y en otra plataforma, con el mismo número de episodios y presentes dos veces en Apple Podcasts. Entre los 1.778 casos identificados figuran títulos conocidos como The Adam Carolla Show, Crime Junkie, Hidden Brain o The Rest is Politics.
Consecuencias directas para el editor original
Cada escucha que capta una copia desaparece de las estadísticas oficiales del programa y no le reporta nada a su editor. El oyente que se suscribe por error al duplicado deja sus valoraciones y reseñas en el lugar equivocado, y escucha anuncios que el productor no ha elegido ni aprobado. La podcaster Lisa Lacy lo vivió en primera persona: una copia no autorizada de su programa alcanzó el puesto 121 de una clasificación estadounidense de Apple Podcasts en cinco días, mientras la versión oficial ocupaba el primer puesto.
Consultado, Spreaker respondió con un comunicado en el que recuerda que sus normas prohíben subir contenidos sobre los que no se tienen derechos y que su herramienta de importación respeta la etiqueta podcast:locked. Podnews señala, no obstante, que la propia plataforma no permite añadir esa etiqueta a sus propios programas.
Lo que las radios online pueden hacer ya
Muchas radios online publican sus programas, secciones o redifusiones en forma de pódcast. Están, por tanto, expuestas al mismo riesgo, con sus audiencias medidas y sus posibles ingresos publicitarios en juego. Algunos hábitos reducen la exposición:
- Bloquear el feed: activar la opción de bloqueo que ofrece el servicio de alojamiento, que añade la etiqueta podcast:locked al RSS.
- Vigilar los directorios: buscar con regularidad el nombre del programa, pero también sus imágenes y descripciones, en Apple Podcasts, Spotify y Spreaker.
- Analizar las cifras: una caída repentina de las descargas siempre merece una comprobación.
- Documentar y denunciar: guardar capturas de pantalla, direcciones y fechas, y avisar en primer lugar al servicio que difunde la copia.
El bloqueo no es una barrera absoluta, ya que depende de la buena voluntad de las plataformas. Pero mientras los servicios de alojamiento no introduzcan verdaderos controles de propiedad, sigue siendo la primera protección que conviene activar.
Fuente: Podnews