En Italia, la medición oficial de la audiencia radiofónica ha vuelto con Audiradio. De cara a la edición de 2027, el consultor Claudio Astorri ha publicado un análisis que detalla seis propuestas para hacer evolucionar la metodología. Insiste en un punto: no se trata de una crítica al estudio, sino de ideas para una nueva etapa. Su objetivo es un sistema más preciso, más legible y más accesible, adaptado a los cambios de la población y de las formas de escuchar la radio.

Una muestra más sólida y un día que empieza antes

La primera cuestión es la calidad de la muestra. Aumentar el número de entrevistas no garantiza una mayor precisión, señala Claudio Astorri, sobre todo porque una parte de la población es cada vez más difícil de localizar por teléfono. Por ello pide más transparencia sobre la representatividad del panel y una comparación con el anterior estudio TER.

La segunda propuesta consiste en empezar a reconstruir la jornada de escucha a las 5 de la mañana. La franja de 5 a 6 ya concentra una cuota de escucha significativa, señal de que los horarios laborales y los estilos de vida han cambiado.

La tercera idea es dividir a los mayores de 65 años, tratados hoy como un único segmento, en dos grupos: de 65 a 74 años y de 75 años en adelante. Se mantendría el total para garantizar la continuidad con las series históricas.

Pantalla de ordenador con gráficos de escucha junto a unos auriculares de estudio

Tiempo de escucha, nombres de emisoras y acceso a los datos

La cuarta propuesta se refiere a la lectura de los rankings. Claudio Astorri invita a distinguir bien la audiencia del día medio de las métricas que miden el tiempo real de escucha. A su juicio, el AQH (audiencia media por cuarto de hora) y la cuota de AQH deberían ganar protagonismo, para no presentar automáticamente a la emisora con mayor alcance como la "más escuchada".

La quinta se centra en los nombres de las emisoras. Algunas denominaciones pueden generar dudas durante las entrevistas porque coinciden o se parecen mucho a expresiones de uso común, géneros musicales o tipos de programas. Unos criterios más estrictos reducirían el riesgo de atribuciones erróneas.

La sexta trata del acceso a los resultados. Los PDF publicados son prácticos para consultar, pero poco adecuados para el tratamiento de datos. El analista sugiere ofrecer a las emisoras suscritas un archivo electrónico estructurado, acompañado de reglas precisas de uso, análisis y publicación, incluso mediante herramientas de inteligencia artificial.

Qué cambia para las radios online

Estas reflexiones surgidas en Italia van mucho más allá del país. Para un editor de radio online, recuerdan ante todo que una cifra de alcance no lo dice todo: el tiempo de escucha y la fidelidad suelen ser indicadores más reveladores, sobre todo frente a un anunciante. Las estadísticas de streaming permiten precisamente seguir esas duraciones de cerca.

  • Cuidar el nombre: un nombre demasiado genérico se confunde con un estilo o una expresión cotidiana, lo que dificulta recordarlo y encontrarlo, tanto en un altavoz inteligente como en un directorio.
  • Observar las franjas horarias: el peso de la franja de 5 a 6 muestra que las mañanas empiezan temprano y que una programación cuidada desde el amanecer puede dar resultado.
  • Aprovechar los datos: unas cifras estructuradas y exportables, analizables con herramientas modernas, resultan más útiles que unos informes estáticos.
  • Conocer al público mayor: distinguir varios tramos a partir de los 65 años ayuda a entender mejor a unos oyentes a menudo fieles.

El debate abierto en torno a Audiradio refleja una tendencia de fondo: la medición de audiencia debe seguir unos hábitos que hoy se reparten entre las ondas, el streaming y los nuevos dispositivos de escucha.

Fuente : FM-world

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